Espadas en la noche
Los años se retuercen
se desentierran rostros antiguos a mis pasos
aguas abajo se arrastran visiones contra olvidos
Los grillos desafiantes
enfrentan a la muerte impidiendo su canto.
La noria nos repite el camino de ausencias
y un caballo despintado de ojos tristes
nos conduce a la nada
Vientos de polvo tapizan el camino
vuelan papeles grises al espacio
sin lograr atrapar con ojo transparente
la rendija de luz en las tinieblas
La tarde deja hilos de amargura
con fuerza los escupo
no dejo que se instalen en mi cuerpo
Mas, a veces .... tantas veces
se sienten mordeduras de la soledad
deseos de estrujar el ayer
fragmentar las historias que gritan su desafío
aniquilar agonías y quebrantos
de un cuerpo que gira fuera de su eje
incontrolable ante la incertidumbre.
Fijo el tiempo en el cerrar de párpados. de la entrega
sin condiciones ni ataduras ni falsos moralismos
mientras la libertad permea carne y huesos
Se marcan los caminos
un paisaje encenizado ojos turbios
borro de un soplo de aliento la tormenta
luzco otra máscara en el rostro
pero la realidad insolente
tasajea la piel harta de ausencias
No logramos volver eternas las pasiones
se agotan en el diarismo viene el sabor amargo
de entregas inconclusas debajo del manto de sospechas
Si existo desde antes
Si habito desde entonces
el transcurrir de una hora tras otra
poco o nada ya importa
Itinerante hasta el último recodo
cabalgo sobre mi propia vida.
Ya se agotó la prisa.
La poesía que me habita sangra o resplandece.
Sólo pervive la palabra más allá de mi boca
taladrando el tiempo.
|